El proceso del pulido de un hormigón es la evolución de un hormigón fresco hacía la futura losa que será el pavimento. Esta evolución es una transmutación completa y compleja, que comienza en el estado primario gelificado en reposo y deriva en un conglomerado denso y duro final que tendrá que cumplir con amplias y duras exigencias durante largas décadas de servicio.
