Se entiende por aditivos aquellas sustancias o productos que no superen el 5% del total de la masa, y que incorporados al hormigón antes del amasado (o durante el mismo o en el transcurso de un amasado suplementario), producen la modificación deseada, en estado fresco o endurecido, de alguna de sus características, de sus propiedades habituales o de su comportamiento.
