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¿Cómo debe realizarse el proceso de incorporación de fibras al hormigón?

El proceso de incorporación de las fibras al hormigón es un punto crítico en la ejecución de pavimento de hormigón con fibras. Si las mismas no se incorporan correctamente, el hormigón y, por tanto, el pavimento resultante, no contará con las prestaciones mecánicas previstas, afectando, además, con total seguridad, a la estética final con multitud de defectos superficiales.

De forma general, puede decirse que las fibras deben incorporarse gradualmente al hormigón para permitir una mezcla homogénea y procurar que no haya dispersiones inefectivas con generación de multitud de bolas, amalgamas, erizos, etc.

Dicha adición se puede realizar en planta o en obra, pero siempre debe estar controlada por los vigilantes de la calidad que atestigüen fehacientemente la dicha fibra escogida y en su correspondiente cantidad ha sido incluida en cada ciclo de carga.

 

¿DÓNDE Y CÓMO SE ADICIONAN LAS FIBRAS?

Una buena referencia sobre cómo debe realizarse la adición de las fibras al hormigón es la ACI 544.1R, la cual define los métodos de dosificación. A continuación se recoge un resumen que incluye los puntos más relevantes de los descrito en dicho documento a este respecto.

Se debe emplear un equipo apropiado y una técnica adecuada para dispersar las fibras en la mezcladora.

Muchos fabricantes de fibras han desarrollado equipos para dispensar y contabilizar automáticamente la cantidad necesaria de fibras y añadirlas al flujo del lote. Y es que manualmente la fibra ya sea en planta o directamente al camión hormigonera, puede representar tiempos importantes en la ejecución, sin asegurar una correcta dispersión mientras que con una dosificadora de volumen controlado se puede descargar la misma cantidad y garantizando una mejor dispersión.

Existen varios tipos de dosificadoras de fibras. Dependiendo de su mecanismo de salida pueden ser sopladoras o helicoidales de ascensión por vibración. Las primeras se emplean para bajos volúmenes y las segundas para altos volúmenes de fibra, especialmente en planta.

También se pueden encontrar con regulación electrónica de la dosificación o sin regulación. Las primeras deben ser programadas con la densidad de la fibra para fijar una dosificación especifica; para las segundas se deben realizar pruebas con cada tipo de fibra (no sólo por material sino por longitud) para calibrar su tasa de salida.

En cualquier caso, para la dosificación de fibras se pueden utilizar también dispositivos como cintas transportadoras, tolvas, dosificadores por pérdida de peso, sopladores y tubos neumáticos para añadir fibras a la mezcladora en el lugar de trabajo o en la planta de lotes.

El procedimiento de dosificación es un punto crítico para lograr que las fibras queden bien mezcladas con el hormigón. Para realizar este proceso correctamente pueden seguirse las recomendaciones de cada fabricante, emplear la experiencia adquirida a lo largo de varios suministros de hormigones fibrorerfozados (HFR), seguir las instrucciones y consejos que aporta la ACI 544.1R, o incluso utilizarlas todas en conjunto para crear una Instrucción de Trabajo (ITG) específica. Pero sin duda lo más importante a tener en cuenta es que el método durante el suministro del HFR sea siempre el mismo para procurar la mayor homogeneidad posible.

Las fibras deben dispersarse uniformemente por toda la mezcla. Si no se consigue una dispersión uniforme, puede ser necesario reducir el tamaño del lote, aumentar el tiempo de mezcla o ambas cosas.

En general, las fibras deben añadirse a una mezcla de hormigón con la reología prevista en el estudio previo de impacto reológico. Las fibras microsintéticas y las macrofibras con relaciones de aspecto inferiores a 50 aproximadamente pueden añadirse generalmente a una mezcla fluida sin problemas de formación de bolas ni erizos para conseguir una dispersión uniforme. Las macrofibras rígidas con relaciones de aspecto superiores a 60 pueden requerir un soplador de fibras o la agrupación de las fibras en haces de fibras para evitar la formación de bolas.

Existen cuatro métodos clásicos de adición de fibras a una masa de hormigón, teniendo siempre en cuenta el impacto reológico que esto supondrá, que dependerá del tipo de fibra y de la dosificación a emplear, con la estimable pérdida de asentamiento y la previsión de demanda de agua y/o aditivo para mantener la fluidez requerida.

 

 

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