Las 5 maneras para reducir un brote de contaminación alimentaria

23/11/2021

Hoy en día, hay muchos ejemplos de contaminación alimentaria que se han difundido ampliamente en los medios de comunicación. Por ejemplo, un brote de E. coli 0157:H7 en el consumo de lechuga ocurrió en Estados unidos. El brote infectó cerca de 200 personas y supuso la hospitalización de 89 personas, causando el fallecimiento de otras 5.

Con 700 tipos de la bacteria E. coli, la más importante es la que supuso el brote de Estados Unidos, ya que causa aproximadamente 100.000 enfermedades, 3.000 hospitalizaciones y 90 muertos por año en ese país.

Trazar los brotes hasta su origen ayuda a salvar vidas y evitar otros brotes. Sin embargo, conocer el origen del brote puede ser muy perjudicial para la instalación en dónde se producen los alimentos, y el coste de parar la producción para impedir nuevos brotes puede costar miles de euros, pérdidas de puestos de trabajo, cierre de instalaciones, juicios y penas de prisión.

En consecuencia, hay que asegurar que las instalaciones evitan riesgos que puedan derivar en una contaminación alimentaria. Las 5 maneras que explicamos a continuación, y que tienen mucho que ver con el pavimento de la industria de alimentación y bebidas pueden ayudar a minimizar el riesgo que implica la contaminación y las bacterias.

1.Diseñar un plan HACCP

El sistema de Análisis de Riesgos y Puntos Críticos de Control (HACCP, en sus siglas en inglés) es una evaluación utilizada por la industria agroalimentaria que certifica que los riesgos contra la seguridad alimentaria se evalúan de manera continua. Esta evaluación de riesgos ofrece maneras de evitar la contaminación por manipulación de alimentos o un deficiente control de su temperatura, por ejemplo.

La industria de alimentación y bebidas reconoce que cumplir con el sistema HACCP permite tener unas instalaciones que cumplen la normativa vigente y, además, aseguran al usuario final que los productos han sido producidos, procesados y empaquetados de manera segura.

El sistema HACCP es una herramienta muy útil para proporcionar a las instalaciones productivas de alimentos unas condiciones higiénicas óptimas.

2. Disponer de un pavimento antibacteriano

En las áreas de alimentación y bebidas, los derrames son habituales y su limpieza es básica para evitar caídas y el crecimiento bacteriano. Un pavimento continuo, sin juntas, es mucho más fácil de esterilizar, ya que hay menos espacios para las bacterias en dónde puedan cobijarse y reproducirse.

Existen algunos pavimentos que añaden propiedades antimicrobianas y que eliminan las bacterias entre cada lavado. Flowfresh es uno de ellos, ya que tiene propiedades antimicrobianas, basado en el uso de iones de plata. Conjuntamente con Polygiene®, Flowfresh elimina hasta el 99,9% de los microbios que están en contacto con el pavimiento. Mezclado en la resina del pavimento, el aditivo Polygiene®, que consiste en un compuesto de aminoácido termoendurecible, emite una gran cantidad de iones de plata a lo largo del tiempo que atacan los gérmenes su superficie. Las bacterias más comunes no tienen defensa ante el Polygiene®, incluyendo la E. coli, Salmonella typhi, MRSA, Listeria welshimeri y Staphylococcus aureus.

Gracias a Polygiene®, Flowfresh elimina hasta el 99,9% de los microbios.

3.Desagües limpios

Una de las áreas más delicadas y en dónde debemos focalizarnos es el sistema de desagüe y su diseño. Usar materiales inadecuados o desagües mal diseñados implica más crecimiento bacteriano, con lo que pueden aparecer graves problemas de contaminación.

Los agujeros de desagüe con rejillas son tradicionalmente muy utilizados en las instalaciones de alimentación y bebidas. Sin embargo, presentan una serie de deficiencias, ya que se pueden romper fácilmente con el tiempo debido a la continua exposición a métodos de limpieza, maquinaria pesada, ácidos naturales de los alimentos o multitud de otros factores. Sin embargo, las ranuras de desagüe no tienen rejilla y su limpieza es mucho más sencilla. Un pavimento continuo no tiene grietas ocultas ni espacios en dónde las bacterias puedan esconderse o reproducirse.

Las ranuras de desagüe facilitan una limpieza eficaz y eficiente.

4.Una limpieza regular

La limpieza frecuente y a fondo es obligatoria en las plantas de procesamiento de alimentación y bebidas, aún si tenemos un pavimento antibacteriano. El personal cualificad deberá mantener la higiene de la planta durante las horas de trabajo, reduciéndose así el riesgo de brotes de contaminación alimentaria. Los productos de limpieza, conjuntamente con las propiedades antibacterianas del pavimento, mantendrán un nivel de higiene estándar.

Cuando se utilizan mangueras en las plantas, puede provocar espacios de agua estancada, que puede ser muy peligrosa. Es recomendable diseñar una inclinación en el pavimento hacia el sistema de desagüe que permita que, mediante la gravedad, el agua se evacúe fácilmente hacia el exterior de la instalación, y, con ella, salgan también la suciedad y las bacterias.

5.Zonas libres de contaminación

Por último, se deben establecer zonas concretas en la instalación que ayuden a reducir el riesgo de contaminación y de aparición de brotes. Un claro ejemplo es mantener el alimento crudo y cocinado en áreas separadas. El pavimento puede usarse para delimitar estas, ya que mediante el uso de diferentes colores de resina pueden destacarse zonas diferentes. También puede utilizarse la demarcación para definir algunos espacios.

Seguir estos 5 pasos ayudará a reducir el número de brotes de contaminación alimentaria, a mantener seguros a los usuarios finales, a las instalaciones de negocio y a la integridad de la producción.

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