¿Qué requisitos deben cumplir las fibras para su uso en pavimentos continuos?

23/02/2024

 

  • Grupo de trabajo de Fibras

Para su uso en en pavimentos continuos, las fibras que se adicionan al hormigón deberán cumplir ciertos requisitos, algunos de los cuales podrán variar en función del objetivo que se persiga con la adición de fibras.

En este sentido, la efectividad de los distintos tipos de fibras puede variar mucho, por ello, se recomienda designar el hormigón por propiedades y definir el tipo y dosificación de fibras en los ensayos previos. La selección del tipo y dosificación de las fibras dependerá de su efectividad y de su influencia en la consistencia del hormigón.

Aunque, de forma general, todas las fibras deberán cumplir siempre con lo dispuesto en el Anejo 7 del Código Estructural.

En este sentido, la características geométricas de las fibras, longitud (lf), diámetro equivalente (df), y esbeltez (λ), vendrán determinadas por lo dispuesto en las normas UNE-EN 14889-1, UNE-EN 14889-2 y UNE 83516.

En el caso de fibras estructurales (ver apartado 4.4) la efectividad de las mismas puede valorarse por medio de la resistencia residual a la tracción por flexión obtenidas de acuerdo a la norma UNE-EN 14651. De forma alternativa, el autor del proyecto o la dirección facultativa pueden indicar el empleo de la norma UNE 83515  con objeto de reducir la dispersión y el tiempo de ensayos o de la norma UNE 83510.

Por otra parte, si bien, el Código Estructural no especifica un contenido mínimo en fibras, cuando se utilicen fibras con función estructural no es recomendable utilizar dosificaciones inferiores al 0,25% en volumen del hormigón (equivale a 20 kg/m3 de fibras de acero ó 2,5 kg/m3 de fibras poliméricas).

El límite superior del contenido en fibras se fija en el 1,5% en volumen del hormigón. El empleo de dosificaciones muy elevadas exige modificar sensiblemente la estructura granular del hormigón.

Además, la longitud máxima de las fibras cumplirá las condiciones estipuladas en el Anejo 7 del Código Estructural.

El aumento de la esbeltez de las fibras y el empleo de altas dosificaciones, conlleva un aumento de su eficiencia mecánica, pero puede provocar un descenso de la consistencia y un mayor riesgo de formación de bolas de fibras que se segregan del hormigón (erizos).

 

 

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